Verano y TCA: cómo afrontar la ansiedad por el cuerpo y la comida en vacaciones.

¿El verano aumenta tu ansiedad por la comida o tu imagen corporal? Descubre por qué ocurre y cuándo buscar ayuda.

El verano suele asociarse a descanso, vacaciones y tiempo libre. Sin embargo, para muchas personas que conviven con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), esta estación puede convertirse en una de las más difíciles del año.

Las comidas fuera de casa, los cambios de rutina, la ropa más ligera y la presión por mostrar un determinado cuerpo pueden hacer que aumenten la ansiedad, los pensamientos obsesivos sobre la comida o la imagen corporal e incluso provocar una recaída.

Si al llegar el verano sientes que tu relación con la comida o con tu cuerpo empeora, quiero que sepas algo importante: no estás solo/a y tiene una explicación psicológica.

¿Por qué el verano afecta tanto a las personas con un TCA?

Los trastornos de la conducta alimentaria no tienen que ver únicamente con la comida. Detrás suelen existir dificultades relacionadas con la autoestima, la regulación emocional, el perfeccionismo, la necesidad de control o el miedo al rechazo.

Durante el verano aparecen varios factores que pueden intensificar estas dificultades.

La presión del «cuerpo perfecto»

Cada año volvemos a escuchar mensajes como: «Operación bikini, «todavía estás a tiempo de perder peso», «consigue tu mejor versión este verano.»

Aunque puedan parecer inofensivos, estos mensajes transmiten la idea de que el cuerpo necesita cambiar para poder disfrutar del verano.

Para una persona con anorexia, bulimia, trastorno por atracón u otros TCA, esta presión puede aumentar la restricción alimentaria, el ejercicio compulsivo, la culpa al comer o la insatisfacción corporal.

No existe un cuerpo de verano. Existen cuerpos que merecen disfrutar del verano.

La exposición corporal genera ansiedad

Ir a la playa, ponerse un bañador, asistir a una piscina o simplemente vestir ropa más fresca puede despertar un enorme malestar.

Es frecuente escuchar en consulta pensamientos como: «Todo el mundo me está mirando», «no puedo ponerme este bikini»,  «cuando adelgace volveré a disfrutar del verano», «mi cuerpo estropea los planes».

Estos pensamientos son muy dolorosos, pero no significan que sean ciertos.

Nuestro cerebro tiende a sobreestimar cuánto se fijan los demás en nosotros. La mayoría de las personas están mucho más pendientes de sí mismas que del cuerpo de quienes tienen alrededor.

Cambian las rutinas

Las vacaciones alteran horarios, comidas y actividades.

Comer en restaurantes, viajar o compartir comidas familiares puede generar incertidumbre en quienes necesitan mantener un elevado control sobre la alimentación.

No es extraño que aparezcan conductas como:

  • Saltarse comidas antes de un evento.
  • Compensar después de comer.
  • Evitar reuniones sociales donde habrá comida.
  • Aumentar el ejercicio para reducir la culpa.

Aunque estas estrategias alivian la ansiedad a corto plazo, terminan reforzando el problema y mantienen el TCA.

Redes sociales: comparaciones constantes

Durante los meses de verano aumentan las publicaciones de cuerpos normativos, dietas, entrenamientos y fotografías cuidadosamente seleccionadas.

Compararnos de manera constante con imágenes filtradas y editadas afecta negativamente a la autoestima y puede aumentar la insatisfacción corporal.

Un buen ejercicio consiste en revisar las cuentas que seguimos y preguntarnos:

¿Esta cuenta me ayuda a sentirme mejor o me hace sentir insuficiente?

En ocasiones, dejar de seguir determinados perfiles también forma parte del tratamiento.

Cómo cuidar tu salud mental durante el verano

No podemos controlar todos los estímulos externos, pero sí podemos aprender formas más saludables de relacionarnos con ellos.

Mantén una alimentación regular

Intentar respetar unos horarios estables reduce la ansiedad y ayuda al organismo a mantener un funcionamiento más equilibrado.

La flexibilidad no significa perder el control; significa ganar libertad.

Cuestiona los pensamientos sobre tu cuerpo

Cuando aparezca una crítica, pregúntate:

  • ¿Le diría esto a alguien a quien quiero?
  • ¿Estoy valorando mi cuerpo o mi persona?
  • ¿Qué pruebas tengo de que este pensamiento sea cierto?

Este tipo de preguntas ayudan a disminuir la fuerza de la autocrítica.

Recuerda que tu cuerpo no es un proyecto

Vivimos en una cultura que nos hace creer que siempre debemos cambiar algo de nuestro aspecto.

Pero el objetivo de la recuperación no consiste en conseguir el cuerpo perfecto, consiste en recuperar una vida en la que la comida, el peso y la imagen corporal dejen de ocupar el centro de nuestra vida.

Rodéate de conversaciones saludables

Si en una comida aparecen comentarios sobre dietas, calorías o peso, recuerda que puedes cambiar de tema, poner límites o incluso expresar que ese tipo de conversaciones no te hacen sentir bien.

Proteger tu salud mental también es autocuidado.

¿Cuándo es recomendable pedir ayuda?

Es habitual que algunas personas experimenten un aumento del malestar durante el verano. Sin embargo, conviene buscar ayuda profesional cuando observas que:

  • La comida ocupa gran parte de tus pensamientos.
  • Evitas planes por miedo a comer o mostrar tu cuerpo.
  • Aparece culpa intensa después de comer.
  • Restringes alimentos o compensas con ejercicio.
  • Sientes que tu autoestima depende completamente de tu peso.
  • La ansiedad relacionada con la comida afecta a tu trabajo, estudios, relaciones o descanso.

Cuanto antes se inicia el tratamiento, mayores son las posibilidades de recuperación y menor es el riesgo de cronificación.

Recordatorio

No necesitas cambiar tu cuerpo para merecer un verano tranquilo.

No necesitas ganarte el derecho a ponerte un bañador.

No necesitas esperar a tener un determinado peso para empezar a vivir.


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